Y claro, esa labor de avitualladora-animadora-acompañadora-fotógrafa-grabadora es muy ingrata, porque los pobres van bastante justitos como para prodigarse en agradecimientos in situ (luego ya llegan los a posteriori), pero es que además, como yo saco las fotos, no hay manera de salir en ninguna. Menos mal que en esta ocasión, he salido por casualidad en algunas, que alguien envió a Bernardo:

De nuevo, hacer de avitualladora ha sido para mí una experiencia enriquecedora. Son un grupo como mínimo "pintoresco" los que se dedican a estas cosas... Se me humedecen los ojos viendo llegar a las chicas a la meta llorando de la emoción. En esos momentos me pica el gusanillo... ¿lo intento? ¿sería capaz? ¿aguantaría? ¿podría comerme la tortilla con miel?