jueves, 2 de julio de 2009

epílogo

Cae la noche sobre la bahía. Los colores del atardecer pintan las paredes, ponen nuevas ventanas, levantan los muros caídos, renuevan cúpulas y fachadas, disimulan comisarios políticos y niñas jineteras.



El sol del trópico se oculta tan rápidamente que apenas da tiempo de asimilarlo. Apenas de darme cuenta de lo extraño del momento: una fortaleza que lleva siglos impidiendo la entrada a la ciudad dispara ahora su cañón como atracción turística, como señal de bienvenida a tiempos de cambio.





Es la última noche en La Habana, comienzan a llegar las notas del son de las terracitas turísticas de la fortaleza. Muy lejos, retumban las tormentas tropicales. Los murciélagos hacen vuelos rasantes. Todo lo feo se diluye, el encantamiento que alguna bruja africana hizo a la isla continúa vivo.








8 comentarios:

Bernardo José Mora dijo...

Venga, haznos un bis con más fotos.

la granota dijo...

...aplaude un poco más...



me queda un último post...

"post-epílogo"

Belén dijo...

Que bonito!

Besicos

Furacán dijo...

vaya, iba decir que esta serie no podía tener mejor final pero si dices que va haber un último post me reservo el comentario. Me ha encantado.

Opop dijo...

Espléndidas!!! Plas, Plas, Plas. Ni que decir del viaje. Qué mal tú vives mamita!!!

Saludos

Bienvenida!!

AdR dijo...

Esto es una auténtica maravilla. O una maravilla auténtica :)

Franki dijo...

Envidia me das:)

Conciencia Personal dijo...

Hoy, las palabras sobran, doy paso a la contemplación, hermosas fotos convertidas en poema.

Monique.