lunes, 23 de marzo de 2009

el pequeño lanzarote

Ayer estuve caminando por un trocito de Lanzarote en Tenerife. Una zona a la que voy muy poco y en la que siempre me quedan caminos y rincones por descubrir. Y presidida por Pico Viejo, el hermano pobre del Teide.




Donde la tierra es aún una recién nacida. Desolada, quitahipos... rompe botas... (y rompe almohadillas perrunas, pobrecillos, tuve que cargarlos a ratos)

Y la vida siempre ahí, presente, abriéndose paso.



Nosotros, como diminutas hormiguitas, admitidos aunque no invitados...



Asomándonos a los intestinos de la isla... (quedaba más bonito las venas, pero más manido, ¿no?)




Escuchando los ecos de gente que ya no está... (me sigue emocionando tanto encontrar restos de cerámica aborígen, fíjense ese borde adornado con rayitas, qué mono!)



La fuerza, la soledad, lo salvaje ¿hay algo más parecido a la belleza?

7 comentarios:

Pokol dijo...

no. no hay nada. :)

un beso

Furacán dijo...

Guau! impresionante, me encantan esos paisajes. Debe ser lo más parecido a estar en la Luna o en Marte que podemos sentir.

Bernardo José Mora dijo...

Uf, qué miedo da todo esto.

la granota dijo...

Sobrecogimiento, la raíz de la experiencia mística...

Diana L. Caffaratti dijo...

Viví tanto tiempo cerca de montañas que me has tomado con "saudade"

Vives la aventura a pleno. Qué lindo!

¿Qué haces con los restos indígenas que encuentras?

Cariños.

la granota dijo...

Los fotografío ;)

Bernardo José Mora dijo...

Para variar.