viernes, 20 de marzo de 2009

en tablas

Llegamos a las Tablas de Daimiel a la hora mágica. El sol diciendo hasta mañana, los últimos visitantes humanos marchándose…y la juerga de aves y murciélagos a todo volumen. Los patos turnándose en un ensayado baile, ahora me hundo yo, ahora te hundes tú… El agua espesa, como gelatina.

Espero que el recuerdo tan vívido que tengo de todas esas sensaciones perdure bastante tiempo en mi memoria, para usarlo en casos de urgencia.

5 comentarios:

Furacán dijo...

No me extraña, a juzgar por las fotos. Que bonito!

volare dijo...

Qué lindas las fotos!!!

Había oído que había muchísimos problemas en los humedales, ya que se estaban haciendo tomas de agua ilegales y superbestias. No sabes cómo me alegro de ver estas fotos...

Beeril dijo...

Qué bonitas fotos, me han encantado!

Saludos desde Irlhadia!

Diana L. Caffaratti dijo...

Bucólico corazón el tuyo con ruego a que perdure.
Mis saludos gratificados con tu descripción...

la granota dijo...

Gracias por los comentarios. El lugar es precioso, pero la verdad es que es muy pequeñó y se ven las huellas de hasta dónde llegaban los humedales en el pasado y ahora no.