Ahora, resulta que no es tan enorme. Incluso podría decir que es pequeño. Sin embargo, gracias al clima privilegiado de la zona, aquí crecen estupendamente especies de los cinco continentes. Yo también he crecido, lo que no significa que haya dejado de disfrutar del lugar o que ya no encuentre tesoros…
lunes, 19 de octubre de 2009
De exploración
De niña, el jardín botánico me parecía tan inmensamente grande. Allí se podía simplemente jugar al escondite o vivir grandes aventuras… allí estaba Livinstone, las fuentes del Nilo y los tesoros de la reina de Saba…

Ahora, resulta que no es tan enorme. Incluso podría decir que es pequeño. Sin embargo, gracias al clima privilegiado de la zona, aquí crecen estupendamente especies de los cinco continentes. Yo también he crecido, lo que no significa que haya dejado de disfrutar del lugar o que ya no encuentre tesoros…
Ahora, resulta que no es tan enorme. Incluso podría decir que es pequeño. Sin embargo, gracias al clima privilegiado de la zona, aquí crecen estupendamente especies de los cinco continentes. Yo también he crecido, lo que no significa que haya dejado de disfrutar del lugar o que ya no encuentre tesoros…
martes, 13 de octubre de 2009
noche de cine
jueves, 8 de octubre de 2009
rata de biblioteca
Poco después de leerme “El hombre en busca de sentido” de Victor Frankl, devoro compulsivamente Firmin, que se podría subtitular “La rata en busca de sentido”. Un libro que me parece triste y bello, donde una rata, con reminiscencias kafkianas, intenta buscar su sitio en el mundo, un sitio que ha sido relegado por los humanos al escalón más paria de la escalera de castas.Pero Firmin es un optimista nato, vapuleado por la vida una y otra vez y refugiado en su sótano de libros, donde acaba confundiendo quijotescamente literatura y realidad. Firmin es, quizá, un poco cada uno de nosotros, que enfrenta sus más sublimes aspiraciones con la tantas veces soporífera vida cotidiana…
Y Firmin va desgranando los libros que lee, y yo los voy apuntando en lápiz en los márgenes. Ahora tengo una larguísima lista de libros por leer que me ha recomendado una auténtica rata de biblioteca.
miércoles, 7 de octubre de 2009
lunes, 5 de octubre de 2009
a la luz de la luna
viernes, 2 de octubre de 2009
sentido pésame
Llega, camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se acerca a la desconsolada viuda, la coge de las manos y la mira a los ojos.
- En estos momentos tan difíciles, es imposible encontrar las palabras adecuadas, pero sepa que lo siento enormemente… Cualquier cosa que pueda hacer por usted…
La viuda levanta brevemente la mirada enrojecida, dibuja una leve sonrisa, aprieta su mano y balbucea un gracias. Enseguida otro ocupa su lugar en la cola de pésames.
Entonces, él, con su camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se dirige al cuarto de al lado y se acerca al desconsolado hijo, le pone una mano en su hombro y le mira a los ojos.
- En estos momentos tan difíciles, es imposible encontrar las palabras adecuadas, pero sepa que lo siento enormemente… Cualquier cosa que pueda hacer por usted…
El compungido hijo levanta brevemente sus ojos hundidos, dibuja una leve sonrisa, pone su mano sobre la que él tiene en su hombro y balbucea un gracias. Enseguida otro ocupa su lugar en la cola de pésames.
Luego, él, con su camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se dirige al último cuarto y se acerca a la inconsolable madre, la atrae hacia él y le da un beso en cada húmeda mejilla.
- En estos momentos tan difíciles, es imposible encontrar las palabras adecuadas, pero sepa que lo siento enormemente… Cualquier cosa que pueda hacer por usted…
La madre no puede ni levantar la mirada del suelo, ni dibujar ni la más leve sonrisa y apenas atina a balbucear un gracias. Enseguida otro ocupa su lugar en la cola de pésames.
Por fin, él, con su camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se marcha a su casa. No volverá a tener contacto humano hasta el día siguiente, cuando regrese a su ronda rutinaria por el tanatorio.
- En estos momentos tan difíciles, es imposible encontrar las palabras adecuadas, pero sepa que lo siento enormemente… Cualquier cosa que pueda hacer por usted…
La viuda levanta brevemente la mirada enrojecida, dibuja una leve sonrisa, aprieta su mano y balbucea un gracias. Enseguida otro ocupa su lugar en la cola de pésames.
Entonces, él, con su camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se dirige al cuarto de al lado y se acerca al desconsolado hijo, le pone una mano en su hombro y le mira a los ojos.
- En estos momentos tan difíciles, es imposible encontrar las palabras adecuadas, pero sepa que lo siento enormemente… Cualquier cosa que pueda hacer por usted…
El compungido hijo levanta brevemente sus ojos hundidos, dibuja una leve sonrisa, pone su mano sobre la que él tiene en su hombro y balbucea un gracias. Enseguida otro ocupa su lugar en la cola de pésames.
Luego, él, con su camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se dirige al último cuarto y se acerca a la inconsolable madre, la atrae hacia él y le da un beso en cada húmeda mejilla.
- En estos momentos tan difíciles, es imposible encontrar las palabras adecuadas, pero sepa que lo siento enormemente… Cualquier cosa que pueda hacer por usted…
La madre no puede ni levantar la mirada del suelo, ni dibujar ni la más leve sonrisa y apenas atina a balbucear un gracias. Enseguida otro ocupa su lugar en la cola de pésames.
Por fin, él, con su camisa blanca, corbata floja, chaqueta desaprovechada, cara solemne, se marcha a su casa. No volverá a tener contacto humano hasta el día siguiente, cuando regrese a su ronda rutinaria por el tanatorio.
jueves, 1 de octubre de 2009
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