miércoles, 2 de febrero de 2011

Una segunda aclimatación

El 13 de noviembre nuestra ruta se unió al itinerario de los Annapurnas, uno de los trekkings más populares de Nepal, que ya seguiríamos en nuestras últimas dos etapas, que para los que lo realizan son las dos primeras.

Aunque estaba claro que seguíamos en Nepal, nos supuso un trastoque mental y tuvimos que hacer una segunda aclimatación, esta vez no por la altitud sino por la nueva realidad de las cosas. El camino estaba ahora plagado de casas de comida, alojamientos, ventas e incluso algún que otro ciber. Había muchísimos caminantes que, aprovechando que este trekking está bastante dotado, lo hacen por su cuenta con grandes mochilas o tan solo con la ayuda de algún guía que también les echa una mano con el peso. Pero además de senderistas, nos cruzamos continuamente con porteadores que suben a los pueblos todo lo necesario: jaulas enormes de pollos, vigas de hierro para la construcción... Aunque se usan animales de carga, muchas personas no pueden permitirse tenerlos y transportan pesos inauditos colgándolos de una cinta que pasan por su frente.


Aunque yo venía dándole vueltas al tema de cómo nosotros, europeítos ricos, nos habíamos valido de los precios ridículos de la mano de obra en Nepal para organizarnos una expedición en toda regla, y que hubiera sido quizá más ético haber hecho un recorrido de estos en que te lo montas de manera más autosuficiente, aquí me di cuenta de que lo de la autosuficiencia es una fachada, porque en realidad te lo puedes permitir porque sigue existiendo esa mano de obra regalada que te sube todo a pie hasta esos lugares para que luego tú te puedas comer unos espaguetis sin que te cuesten un ojo de la cara. En fin, que, para variar, no hay una respuesta fácil a las cosas.

De cualquier manera, para nosotros fue un shock, porque ya veníamos acostumbrados a apenas encontrarnos turistas y que la gente estuviera básicamente en sus cosas, y no que todo girara alrededor del turismo... Y no voy a ser yo quien critique la industria turística, viviendo en un sitio que salió de la hambruna y la emigración generalizada gracias a la importación masiva de turistas. Deseo que la gente pueda alcanzar una mayor calidad de vida... pero me despierta no sé qué especie de picor por dentro, desconfianza, miedo y al mismo tiempo emoción por haber podido ver un mundo que en Nepal está a punto de desaparecer.


lunes, 31 de enero de 2011

El día que crucé el Larkia Lha


11 de noviembre

"Nos despertaron a las 4 de la mañana. Yo ya me había despertado hacía tiempo con el ruido del viento en la tienda y ya se oía gente moviéndose por ahí y recogiendo cosas.

Recogimos los petates y nos pusimos a desayunar pero no me entró mucha comida. Leche con cereales y un poco de torta de harina con miel. Me aflojé de tripa ¿picante, madrugón, nervios?

Salimos a las 5 y media. Aún era de noche. Con unas estrellas preciosas y un poco las montañas iluminadas. Un fisco de luz de luna tras las montañas, que enseguida se puso. Hacía bastante frío, se nos congelaron las mangueritas de los camelbags. Enseguida dejó de hacer falta el frontal.

Tras una pequeña subida, el camino fue llano un buen rato y me sentía bastante bien. Era como un pasillo entre la morrena lateral de un glaciar cubierta de nieve y una ladera sin nieve. Pero enseguida empecé a notar la altitud. Me costaba mucho subir y me tenía que parar cada 2 x 3.
















Prem se portó de maravilla conmigo, yendo detrás de mí, animándome, cantando, diciendo tonterías.

El paso es muy largo, se sube una loma, se sube otra, otra más y en cada una piensas que ya vas a ver las banderas de oración que marcan el punto más alto... Se pasan lagos helados (Prem tiró piedras y rebotaban en el hielo). Al fin, a las 11 alcancé el paso. Los demás llevaban ya un rato esperando.

Desde el paso, el camino baja primero suavemente y con bastante hielo, pero con piedras salteadas que te dejan apoyar bien, no se echaron en falta los crampones. Pero llega a un borde en el que baja vertiginosamente por una arista de tierra con vistas DESCOMUNALES sobre picos, glaciares, morrenas. Una pena que hoy fuera tan justa de fuerzas y apenas grabé."

"Lo más alucinante, LOS Y LAS PORTERS, algunos bajando por allí en cholas y cargados hasta lo impensable. Vi a una porter con sandalias de las de meter los dedos."

"Cuando acabó la bajada más vertical, caminamos un rato al lado de un glaciar y se oían los crujidos y las piedras cayendo, impresionante, lástima que la etapa fuera tan larga y no diera tiempo de sentarse un rato a contemplarlo".






domingo, 30 de enero de 2011

sábado, 29 de enero de 2011

up down up down


Extractos del diario del 6 de noviembre:


"Encima del repechón había una caseta que vendía bebidas, chocolatinas y cosas así. Había un señor muy mayor con una especie de violín de 3 cuerdas, de madera tallada, precioso. Y Prem tocó y el señor cantó un poco. Además se probó mis gafas de sol y me pidió crema protectora. Le salió un montón y se puso en los brazos y se remangó para ponerse en las piernas y tenía la piel superequetereseca. También Adrián vio a una señora con una herida infectada en el hombro y le dio pastillas de antibióticos :( "

"Desde Bihi Pedi seguimos subiendo, pero con subiditas y bajaditas. Le dije a Prem

UP DOWN UP DOWN

y él contestó, entonando

MANASLÚ ROUND

y con ese pareado montamos lo que promete ser la canción del trekking".


"Llegamos a un sitio de esos que tienen una magia especial: Ghap. El camino pasa por dentro de la stupa más grande que hemos visto hasta ahora, con pinturas dentro. Hay muchas construcciones alargadas hechas de lascas con inscripciones y dibujos de budas. Unas terrazas cultivadas, una cascadita sobre un terreno como más calizo, árboles con hojas rojizas y sus raíces abrazadas a enormes piedras. Muy zen!!"


domingo, 23 de enero de 2011

sábado, 22 de enero de 2011

Aquí en mí


Dos días después de escribir mi anterior post, mi abuela se puso mala. Tras 16 días ingresada, nos dejó. El mes que viene iba a cumplir 95 años. Tuvo una vida plena, donde regaló y recibió amor sin racanerías. En sus últimos días la acompañamos en todo momento y nos hartamos de darle besos y recordarle lo que la queríamos. Hasta el final, nos demostró su amor aunque solo pudiera con su mirada.

Tengo esa mirada aquí en mí para siempre. Te quiero yaya y te echo de menos.


jueves, 30 de diciembre de 2010

la muerte tabú

Batiburrillo de ideas sobre la muerte.

En nuestra cultura la muerte es tabú, está feo hablar de la muerte de los otros, incluso de cómo queremos la nuestra y qué queremos que hagan con nuestros cuerpos cuando ya estén inertes.

Cuando alguien está en estado terminal y es ingresado en un hospital, es difícil conseguir que muera rodeado de su familia. Es difícil que una familia esté preparada para rodear a un ser querido y acompañarlo en su muerte.

Cuando mi tia abuela murió, murió en mi casa, rodeada de su familia. Yo era pequeña y a mí me lo evitaron. Pero ella murió muy lenta y dolorosamente, por ese extraño concepto de la no-ética de la eutanasia.

Sin embargo, cuando murió el perrito Skipi, yo le ahorré horas de sufrimiento mediante una inyección y él murió en mis brazos mientras yo sorbía mis mocos y le acariciaba y le hablaba y le tranquilizaba.

Me duele que no seamos tan humanos con los humanos.

Cuando mi padre murió, fue tan de repente que no pude o no quise oir que los médicos me decían que le quedaban horas. Yo era bastante joven. Y tengo la espinita clavada de no haber tenido la suficiente madurez para encarar la situación, para haber aceptado lo que iba a ocurrir, haber hablado con mi padre, que no llegó a saber la gravedad e irreversibilidad de su estado, haberme despedido, escuchado lo que quisiera encargarme y haber aguantado su mano en su últimos momentos.

De esto hace 15 años y aún se me pone un nudo en la garganta.

Yo quiero ser lo suficientemente fuerte para acompañar en la muerte a mis seres queridos y quiero tener a alguien lo suficientemente fuerte a mi lado para que, aunque se sorba los mocos, me acaricie, me hable y me tranquilice cuando llegue la mía.

Y luego quiero que mis restos sirvan para alimentar a otros bichos, directamente, abiertamente. Sin intermediarios.

Pero aquí la muerte es tabú y eso es ilegal.

Por eso, en nuestra cultura, el siguiente vídeo puede parecer desagradable, puede herir ciertas sensibilidades, pero a mí me parece de una belleza desgarradora.

La muerte es fuente de vida.