El sábado me fui a correr al monte. A la pista de Las Yedras. Es que me encanta este sitio. Correr en plena laurisilva. Respirar el frío. Pisar los charcos. Que mis perros pisen los charcos... :P
A mitad de la pista había un enorme desprendimiento que había que sortear por piedras y ramas. A la ida, no me costó demasiado. A la vuelta, ay ay ¡qué cortalotes! Fisco no se lo pensó dos veces. Subió y bajó como nada. Después de una semana pochito, me emociona ver a este viejito de nuevo en plena forma. Tigre se quejó un poquito. ¿Hay que subir por ahí? Me dijo con la mirada. Y esperó a ver por dónde subía yo para luego venir detrás. Me hice 12 km en 1 hora 26, ¡qué lentorra! No sé si eso me ayuda para la media maratón del domingo que viene o me pone aún más nerviosa. A ese

ritmo, la acabaré en 2 horas 50!!!!! Pero bueno, yo voy, total, mi trayectoria en las medias, es que siempre supero el tiempo de la anterior.
Y en esta línea, este año me vuelve a coincidir la media de Tacoronte justo después de la cena de empresa… Je! El año pasado ya me prometí que me iba a dormir justito cuando acabara de cenar… Y como este año voy por el mismo camino (de no volver a cumplir mi promesa), ya he empezado a entrenar, yéndome este sábado a la cena del club de atletismo y el domingo a un campo a través. Y el entrenamiento funciona, porque llegué nada más y nada menos que ¡cuarta! (empezando por atrás). Las tres últimas se ve que entrenaron aún más que yo.
En la imagen se puede admirar mi pésimo estilo de ayer, necesito un asesor de imagen ya!!